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Red Internacional

MÁS DE 1400 FIRMAS CONTRA LAS CLASES VIRTUALES POR EXCLUYENTES. Respondiendo a argumentos elitistas contra la campaña de suspensión del semestre

La Universidad de Costa Rica suspendió las clases presenciales ante la cuarentena. Después impulsó la virtualización forzada de todos los cursos. Esta virtualización forzada implica que mucho estudiantado simplemente quedará por fuera de la universidad por falta de recursos, imposibilidad de acceder a conexión, problemas psicológicos asociados a la cuarentena, los despidos y los bajos salarios en la juventud exacerbados por la crisis del Covid-19, entre otros. Ante este hecho se ha levantado una campaña de firmas para exigir la suspensión del semestre, pues es una medida elitista y antidemocrática. La campaña tiene más de 1400 firmas.

Stephanie MaclufOrganización Socialista Revolucionaria / Pan y Rosas Costa Rica

Fernanda Quirós MoyaOrganización Socialista Revolucionaria - Pan y Rosas Costa Rica

Viernes 10 de abril de 2020 | 10:30 | Edición del día

Ante las 1400 firmas han surgido argumentos orientados a que se aplique la virtualización y que por tanto la Universidad enseñe solo a quienes sí tienen los medios necesarios para virtualizar su semestre. Estos argumentos los están levantando diversas asociaciones de estudiantes influenciadas por la derecha estudiantil.

Consideramos que estos argumentos terminan empujando a muchas y muchos estudiantes a abandonar sus estudios. Veamos algunos de los argumentos a favor de virtualizar el curso y nuestras objeciones.

Argumento 1. Una parte del estudiantado actualmente está matriculado en cursos anuales

Ya de entrada, encontramos que no todos y todas pueden matricular cursos por falta de cupos.
El verdadero problema reside en la falta de presupuesto para que todos los y las estudiantes lleven sus cursos, no en la suspensión del semestre.

Es sabido que en la matrícula de cursos anuales suele haber gran cantidad de estudiantes que se quedan sin matrícula. En lugar asumir una posición pasiva ante este problema y apostar a “salvar” a quienes sí matricularon su curso y lo pueden llevar de manera virtual, hay que pelear por exigir que el presupuesto sea destinado a las necesidades que tenemos como estudiantes, mujeres y trabajadores y trabajadoras.

Ahora bien, al no estar en una situación de normalidad, producto de la crisis sanitaria y económica que estamos atravesando, es necesario suspender el semestre, exigiendo que, una vez que se puedan reincorporar las clases, se garantice la demanda del estudiantado para todos los cursos, incluidos los anuales..

Abrir más cursos para cumplir las demandas de las y los estudiantes es luchar por quela educación sea un derecho, luchando contra los recortes impuestos por el FMI, el gobierno del PAC y la Rectoría.

Argumento 2. Un importante sector estudiantil actualmente se encuentra en prácticas profesionales, Trabajos Finales de Graduación, a la espera de la defensa de Tesis, en trabajo de campo, entre otros. Están esperando graduarse y si se suspende el semestre no tendrían la asesoría por parte de un tutor o tutora.

La propuesta de la suspensión del semestre, que más de mil trescientos estudiantes han firmado, no es una medida excluyente para llevar adelante los trabajos de graduación y defensas de tesis, todo lo contrario, habilita a los sectores de la comunidad estudiantil que requieren de la utilización de los medios virtuales mientras el resto de la población estudiantil dedica su tiempo y recursos en investigación, prácticas, planificación e internveciones socialmente necesarias para mitigar la crisis sanitaria y económica.

Las condiciones de toda la población estudiantil no son iguales, y por ende una política de “rajatabla” es una ilusión. La medida de la administración de retirarle la matrícula a los y las estudiantes, es la política que dejaría a miles de estudiantes sin la posibilidad, ya no de graduarse sino de no acceder a educación superior, a aquellos que no tienen los recursos, vergonzosamente elitista asumir esta posición. Hemos entrado en una época de crisis económica mundial, lo que se pierda ahora ya será dificilmente recuperable.

Estudiantes avanzados, que ya están cercanos a terminar sus estudios, no tienen el mismo problema de quienes matriculan cálculo 1, para poner un ejemplo. Estudiantes avanzados pueden efectivamente hacer uso de materiales virtuales para defender sus tesis, charlar con tutores, etc. Ellos solo se atrasarán un poco, pero una gran cantidad quedaría perdida en la virtualización.

Este argumento hace demagogia, contrario a verdaderamente debatir con la propuesta que rechazan, pues asumen de entrada la eliminación de toda posibilidad para los y las estudiantes que están por graduarse. Es necesario que se deje de utilizar el deseo legítimo de graduarse de miles de estudiantes para orientar políticas de elitización dentro de las universidades públicas.

La pregunta que debemos responder es qué tipo de universidad para qué sociedad queremos. Si realmente debemos asumir de manera ciega que todos los y las graduandas van a salir a una sociedad que les garantiza un trabajo, la crisis actual está demostrando que esto no es así, y en las universidades tenemos los recursos para repensar esta sociedad que promete informalidad y miseria, para transformarla en una que prometa un verdadero futuro para los miles de jóvenes que se gradúan anualmente.

Argumento 3. Los esfuerzos de toda índole para poder acceder a la virtualización serían en vano.

Lo que pretendemos sea en vano son los intentos de los jerarcas universitarios de excluir a aquellas personas que no pueden hacer ese “esfuerzo”. Rechazamos que se “romantice” el hecho de que estudiantes se endeuden o que familias completas deban endeudarse, llamándole “esfuerzos”, para poder tener acceso a la educación. Esta lógica es exactamente igual a decir que “los pobres son pobres porque quieren” y “para salir de la crisis tenés que esforzarte”. Aquí lo cierto es que la mayoría de los y las estudiantes que no tienen computador e internet directo en sus casas de habitación pertenecen a la población más empobrecida del país y por ende también son parte de la población más golpeada por las orientaciones que está llevando adelante el gobierno y que la administración de la universidad está aplicando: recortes y exclusión. Considerar que quienes están pagando la crisis con más crudeza están haciendo “esfuerzos” en lugar de llamarle por su nombre es cubrirle la espalda a quienes buscan la profundización de la elitización de la universidad.

La política de suspender el semestre responde justamente a que 800.000 familias en este país carecen de computador y si un estudiante pertenece a esta familia no debe tener a toda la institución universitaria excluyendole de la educación superior u obligándole a endeudarse. ¡Cualquier estudiante que haya tenido que asumir una deuda para asumir sus cursos, debe ser indemnizado por el gobierno inmediatamente!

Argumento 4. El estudiantado que actualmente está becado muy posiblemente perdería la beca con la suspensión del ciclo lectivo, debido a que no hay una base o sustento oficial para poder calcular el monto de la beca.

En primer lugar, hay un problema con respecto a cómo la Universidad contempla la beca, la cual es tratada como un privilegio. La beca solamente cubre el monto de matrícula, pero el dinero que se recibe es visto como una ayuda o un beneficio. Otro problema es que el monto recibido es insuficiente, pues no contempla los costos reales de la vida universitaria. Por esta razón, quienes somos becados y becadas tenemos que decidir entre pagar las fotocopias o pagar el almuerzo. El monto específico para reubicación geográfica no alcanza para pagar un apartamento.

Parte de nuestra propuesta es que se suspenda el semestre garantizando las becas. La Universidad ya contaba con el presupuesto anual, es decir, ya tenía contemplado el dinero para las becas. Por tanto no tiene sentido que nada más las retiren. No estamos diciendo que la U cierre. Estamos diciendo que se suspenda el semestre lectivo.

Es necesario exigir que la beca sea un derecho, no un privilegio o una ayuda. Pero eso solo lo garantizará el Movimiento Estudiantil organizado, con independencia tanto de las autoridades universitarias como de la burocracia estudiantil que negocia con Rectoría.

Ya ha quedado demostrado que las prioridades de las autoridades universitarias están lejos de ser las nuestras, pues no titubean en hacer recortes a la educación, lo que incluye recortes a las becas, como fue demostrado con las denuncias sobre los desalojos a estudiantes de Residencias, aun cuando esto iba a profundizar más los límites por los cuales las y los estudiantes no pueden llevar el semestre virtual; o las denuncias hacia los depósitos de hambre de la Oficina de Becas, con casos en que el monto era inferior a 500 colones por día.

Una estudiante de Ingeniería, afirma que “el dinero para becas ya está establecido en un presupuesto, así que no debería ser tocado o alterado. No irrumpe tampoco con la relación de estudio con el estudiante hasta el momento activo en sistema. Así como los trabajadores activos de la Junta de Protección Social (JPS) no cortan su relación laboral y estarán recibiendo un subsidio de 200 mil colones por el momento durante tres meses pero este podría extenderse. Y así lo han hecho otras entidades. Entonces ¿por qué a los estudiantes activos en sistema de becas no se les trataría igual en crisis? Además, no se está pidiendo un cierre total de la universidad. Implica que profesores, aulas, laboratorios y demás puedan ser utilizados para enfrentar el covid-19. En otras palabras, si profesores o estudiantes quieren y pueden ayudar lo hagan. Que si necesitas ir a la universidad por proyecto final lo podas hacer. Que a los profesores igual se les siga pagando según lo acordado, solo que haya un cambio de funciones en ayuda a la situación de pandemia”.

Argumetno 5. Estudiantes que se encuentren asignados en horas estudiante o asistente, no podrían seguir colaborando ni recibiendo sus honorarios debido a que no tienen créditos que los respalden para que cumplan los requisitos que dictan los reglamentos respectivos.

Los reglamentos respectivos, en primer lugar, no contemplan emergencias como una pandemia mundial, pero lo cierto es que tampoco protegen a los y las estudiantes, algunos de los cuales ya se les han removido de sus puestos, como por ejemplo en Fundevi.

Las vidas y situaciones específicas de cada estudiante no pueden ser condicionadas a reglamentos que están en el papel, debemos tomar decisiones que puedan llevarse adelante en acciones concretas, como por ejemplo que ante la suspensión del ciclo lectivo, todos y todas las estudiantes que trabajan para la universidad se les garantice el salario, como lo contempla la propuesta firmada por más de mil trescientos estudiantes.

Todas las funciones que estos y estas estudiantes realizan pueden formar parte de los esfuerzos que la propia universidad ya de por sí ha demostrado poder llevar adelante durante esta emergencia, como con los estudiantes avanzados, las partes médicas, etc.

También se ha demostrado que la comunidad universitaria puede llevar adelante orientaciones sin verse forzado a que sus iniciativas sean frenadas por problemas burocráticos estipulados en reglamentos. Si se trata de un problema de reglamento pues que se cambie el reglamento. Es momento de que el movimiento estudiantil prepare políticas que verdaderamente protejan los intereses de los y las estudiantes que trabajan para la universidad, contrario a justificar políticas que terminarán por excluir a los estudiantes que pertenecen a las miles de familias trabajadoras a las cuales han reducido su jornada laboral hasta un 75% o directamente perdido su trabajo.

Argumento 6. El posible aumento de la deserción estudiantil al tener que buscar otras alternativas para poder abastecer sus necesidades y deudas

Esta argumentación a todas luces es contradictoria. El verdadero problema es que la política actual de la administración está “invitando” a los y las estudiantes que no pueden virtualizar su educación a desertar. Directamente les están abriendo portales para que se retiren de sus cursos.

A este respecto Jeremy, estudiante de Medicina, dice: “Estas semanas de cuarentena me tocó salir a trabajar para ayudar a mi familia con los gastos y como estuve un poco ocupado, perdí una evaluación que hicieron durante el periodo de cuarentena (aunque hayan suspendido clases, sí dejaron una evaluación) que puede significar algo mucho más grande a finales del semestre. Además, un compañero del curso es de residencias y bueno, ya ustedes saben la situación con el internet y todo…”

Lo que empuja a la deserción escolar universitaria son políticas elitistas de exclusión, no una política que llame a la universidad a poner sus recursos en función de proteger a los posiblemente miles de estudiantes que tiene la misma situación que Jeremy.

Argumento 7. Los y las profesoras interinas que poseen únicamente contrato semestral podrían verse afectados al ocurrir tantos despidos o suspensiones de salario

En condiciones de semestre “normal” las y los docentes interinos enfrentan una serie de problemas. Realizan trabajo precarizado e invisibilizado; no poseen un contrato estable, por lo que cuando el ciclo lectivo termina, son despedidos y despedidas; salarios bajos, que no siempre les pagan en el tiempo establecido; no pueden votar para elegir Rectoría, ni tener voto en cualquier decisión que se tome en la Universidad. Todo esto mientras que muchos docentes catedráticos tienen salario bastante elevados.

El problema de los despidos y/o suspensión del salario no lo provoca la suspensión del ciclo lectivo sino la forma en que la Universidad precariza a las y los docentes interinos. La Universidad debe garantizar mejores condiciones laborales para el sector interino.

El sector interino es mayoría, pues ronda entre el 66-70% de las y los docentes. En medio de esta situación de crisis, el trabajo invisibilizado de las y los docentes, se ha visto en aumento, por lo que muchos y muchas tienen doble o triple jornada laboral, y la Universidad no les ha garantizado las herramientas necesarias para la formación en teconologías de la información. Pero al ser tan masivo el interinazgo, la universidad se ve forzada a contratar nuevamente a miles de interinos. O sea, la universidad ya de por sí despide y contrata. Para solucionar, es necesario que la universidad contrate de manera definitiva a todos los interinos.

Otra de las exigencias que va acompañada con la suspensión del semestre, es que se le garantice el salario a los y las trabajadoras de la Universidad, especialmente a quienes se encuentran dentro del sector interino y tercerizado. La Universidad tiene dinero suficiente, pero hay que distribuirlo para garantizar las necesidades de estudiantes, mujeres y trabajadoras. Es necesario repartir entre todos los montos del salario y dividir también las horas de trabajo.

8- Las personas que deseen ingresar en el 2021 se verían afectadas debido a que deben solventar todos los atrasos que conlleva esta suspensión

Esta premisa no tiene sentido, pues, ¿cómo un o una estudiante que no ha ingresado a la Universidad puede atrasarse?

Ahora bien, si con ese argumento intentan hacer alusión a la falta de cupos que, hipotéticamente, se darían el otro año, la Universidad debe garantizar presupuesto suficiente para solventar ese problema, al abrir más cursos y cubrir la demanda de todo el estudiantado. Estamos en condiciones extraordinarias. La crisis económica es mundial. Esto es lo que va a “atrasar” no carreras, sino vidas enteras de millones que entraron en absoluta incertidumbre. La Universidad debe prepararse para eso de conjunto. No empezar a expulsar estudiantes, lo que luego abrirá la brecha para echar interinxs y finalmente reducir el número de estudiantes que ingresan y que efectivamente afectará a los miles que van a entrar el próximo año.

Por otro lado, dentro de la población de primer ingreso este año, se encuentran muchos y muchas estudiantes que tienen problemas para la virtualidad del ciclo lectivo, por lo que la Universidad les estaría excluyendo del semestre. No estamos frente a una situación de normalidad, por lo que no se puede pretender llevar las clases “lo más normal posible”, ignorando la realidad de limitaciones tecnológicas, emocionales, pedagógicas, entre otras, que enfrenta el estudiantado, de lo cual no escapa parte del sector de primer ingreso.

Argumento 9. La suspensión del semestre podría implicar este año la subejecución de presupuesto y el próximo recortes, por tanto el presupuesto no daría a basto para solventar las necesidades

Esta problematización se queda corta. En realidad los problemas económicos que enfrenta la universidad se vienen arrastrando desde hace años, por un lado. Pero por otro, ya hay una crisis económica que incluso el FMI califica como la peor desde la Gran Depresión. Es decir, ya podemos saber que el próximo año, sí o sí, habrá problemas con el presupuesto.

Pero además no hay una relación directa entre los problemas de presupuesto y la suspensión del semestre lectivo que no tenga solución alguna si la comunidad universitaria decide a administrar sus fondos en beneficio de sus trabajadores, trabajadoras, estudiantes y las comunidades. Para ello, por ejemplo, es necesario dejar de pagar el préstamo con el Banco Mundial, que es de 4 millones de dólares al semestre.

El problema presupuestario en realidad responde a que el gobierno orientó el recorte a la educación pública y esto fue asumido por CONARE. La aplicación de la Regla Fiscal y la inclusión del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y la Red de Cuido, auguran un presupuesto para la educación pública más bajo desde el 2013. Esta medida se asume además en un momento en que el presupuesto universitario aprobado, representa el más bajo desde el 2015 y pese a que medios como Semanario Universidad afirman que de mantenerse todo igual para el 2021 se generará un déficit de ₡5.907 millones.

Si a esto se le suma el recorte de 10.000 millones del 2018, y la decisión de pasar 35.000 millones a gastos de capital, tenemos como resultado el verdadero problema de presupuesto que enfrenta la comunidad universitaria.

A todas estas medidas de ajuste neoliberal impulsadas por el gobierno del PAC, las rectorías y sus corrientes estudiantiles (Alternativa en primer lugar, pues el FA es partido de gobierno) hay que oponerse.

Conclusiones

En conclusión, no nos podemos dejar engañar con argumentos demagógicos que intentan utilizar las sensibilidades y los deseos genuinos de ejercer el derecho a estudiar de decenas de miles de estudiantes como justificación para llevar adelante una política que excluye a la población más vulnerable de la universidad.

La suspensión del semestre lectivo es una propuesta que busca contrarrestar la propuesta de la administración de excluir y retirarle la matrícula a quienes no tienen los recursos para virtualizar el semestre. El que más de 1400 estudiantes hayan firmado de cuenta de la extrema necesidad de esta medida.




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