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Red Internacional

Dos turistas fueron víctimas de violación masiva en la playa Cocles, en Puerto Viejo. La policía revictimizó a las turistas, tomándole la declaración desnuda en vía pública a una de ellas y no abriendo operativo de búsqueda a la segunda turista. La clínica de salud minimizó la situación alegando que “esto sucede mucho”.

Fernanda Quirós MoyaOrganización Socialista Revolucionaria - Pan y Rosas Costa Rica

Viernes 7 de enero | 20:09 | Edición del día

El pasado miércoles 5 de enero, dos turistas fueron atacadas por un conductor de Tuk Tuk, quien las condujo a un lugar en el cual fueron violadas masivamente por un grupo de hombres. El hecho se dio en la playa Cocles, ubicada en Puerto Viejo, Limón.

Una de ellas logró escapar, tras haber tenido que hacerse la muerta; mientras que la otra estuvo desaparecida hasta el día siguiente.

Frente a esta situación, la ayuda de la policía fue casi nula. No iniciaron siquiera un operativo para buscar a la muchacha desaparecida. Fue por la organización de vecinos de la zona, que patrullaron la playa, la forma en la cual lograron encontrar la ropa de la muchacha, misma que llegó por sus propios medios a una estación de policía. Una vez más, la policía deja a la vista que no “nos cuida”, sino que es una institución que receta impunidad ante la violencia de género, y que también reprime, como lo ha sido en múltiples ocasiones, cuando la clase trabajadora ha protestado.

La muchacha que logró escapar fue revictimizada por la policía, quien le tomó la declaración en en la clínica Hone Creek, ya que, en medio de su estado de shock, le informaron que el examen de violación no se podía realizar hasta el día siguiente, y que, en todo caso “esto (violaciones masivas) sucede mucho”.

La Ministra de la Condición de la Mujer y presidenta del INAMU, informó que se estará haciendo presente en el lugar para “analizar la situación que se ha venido desarrollando desde ya varios años”, haciendo énfasis en poner a disposición “una psicóloga y una abogada”.

Sin embargo, parecen ser palabras vacías y, junto con las afirmaciones de la clínica Hone Creek, solo dejan pie a cuestionamientos.

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Si bien es cierto que el acompañamiento y la atención que puede brindar una profesional en psicología y otra en derecho es necesario, esto no es suficiente para dar abasto con la cantidad de violencia sexual que se desarrolla en la zona, pues la violencia es estructural. La solución del INAMU pasa por sobre cargar el trabajo en dos profesionales, pero sin decir ni una sola palabra sobre la falta de programas con injerencia real en la población que permitan evitar la violencia de género. Si se reconoce que las violaciones masivas suceden reiteradas veces, e incluso se ha llegado a femicidios, ¿por qué no se han implementado medidas por parte del gobierno que eviten estas situaciones?

La respuesta conduce a un solo lugar: las mujeres y la violencia de género, no son prioridad para el gobierno; la prioridad es ajustar, ajustar, ajustar, de acuerdo al FMI. Esto ha quedado demostrado en reiteradas ocasiones, donde nuestras demandas y necesidades como mujeres no son tomadas en cuenta, y las consecuencias recaen en nosotras, las mujeres de clase trabajadora, mientras que los casos de violencia doméstica, sexual y de género, siguen sumando a diario.

El gobierno prefiere continuar pagando una deuda que es ilegítima y que es impagable, prefiere continuar exonerando de impuestos a los grandes empresarios y llevar adelante las imposiciones del FMI de ajustar a la clase trabajadora, antes que destinar ese dinero en planes de prevención de la violencia de género, planes que sean organizados desde el movimiento de mujeres y organizaciones sociales y políticas, así como las familias de las víctimas de violencia.

Nos solidarizamos totalmente con las dos turistas. Repudiamos el actuar de la policía y denunciamos la revictimización por parte de la clínica.

El movimiento de mujeres debe organizarse de manera nacional y pelear en las calles por el no pago de la deuda externa, por la implementación de impuestos al gran capital, para destinar ese dinero en la creación de refugios para víctimas de violencia, en la creación de centros de atención gratuitos y de calidad para las mujeres que han sido víctimas de violencia, donde exista una contratación masiva de trabajadores y trabajadoras de distintas áreas, cuyo centro esté bajo su control.

La violencia no se acaba con migajas que receta el gobierno. Por eso, tenemos la tarea de luchar no solo por hacer realidad nuestras demandas y necesidades, sino también, por otro mundo posible.




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