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Red Internacional

VIRTUALIZACIÓN EN LA UNIVERSIDAD DE COSTA RICA. La Escuela de Física “ofrece la opción” de la exclusión de cursos para el I ciclo 2020

La Escuela de Física, así como todas las demás Escuelas de la Universidad, saben muy bien que la modalidad virtual está dejando por fuera a muchos y muchas estudiantes que, por diversas razones que no se reducen a los límites tecnológicos, no pueden llevar sus cursos virtuales. Cabe resaltar que esta medida de exclusión de estudiantes es avalada por Ralph García Vindas, Director de la Escuela de Física y aspirante a la candidatura por Rectoría.

Fernanda Quirós MoyaOrganización Socialista Revolucionaria - Pan y Rosas Costa Rica

Miércoles 15 de abril de 2020 | 13:50 | Edición del día

En un aviso que la Escuela de Física publicó en su página de Facebook, se puede leer lo siguiente:

“Los y las estudiantes que no pueden llevar el curso de forma virtual pueden solicitar la exclusión para el I Ciclo 2020, deben indicar lo siguiente: nombre completo, carné, curso, grupo y la justificación correspondiente. La fecha límite es el 30 de abril de 2020”.

En la página se pueden observar varias reacciones de disconformidad con el “aviso”, así como el siguiente comentario “la cantidad de cupos en ciertos cursos es limitada casi todos los ciclos, deberían mantener el cupo que ya cada estudiante había logrado y que reanude el próximo (ojalá se pueda) semestre sin tener que concursar nuevamente a ver si agarra campo”.

La problemática de la medida que ofrece la Escuela de Física, se agrava aún más, teniendo en cuenta los recortes a la educación, los cuales permiten que muchos y muchas estudiantes se queden sin matricular sus cursos.

Una vez más la Universidad muestra que no le importa excluir estudiantes y que ante los problemas que ya hay y que van a seguir surgiendo producto de la virtualidad, no recetan más que medidas elitistas.

Por otra parte, un estudiante de Física ha manifestado que dentro de sus compañeros y compañeras existe mucha disconformidad con la modalidad virtual, pues por limitaciones tecnológicas y por distintos métodos de aprendizaje, no todos los y las estudiantes pueden adaptarse.

“Mis profesores usan una metodología muy distinta. Por cuestiones de conectividad las clases en Zoom no son la opción principal. No todos tienen tan buen internet. Un profesor sube videos a Youtube explicando el material y tiene foros para responder dudas, pero quiere hacer una sesión en Zoom para conocer nuestra opinión. Tenemos un profesor que hasta ayer se comunicó con nosotros y solo dejó un material para leer; otro dejó el libro y las páginas. Me preocupa por quienes necesitan un apoyo constante para el aprendizaje. Muchos estamos disconformes porque parece que no tendremos mucho acompañamiento en los cursos”.

Es claro que la Universidad no está por solventar nuestras necesidades y que la virtualidad no puede continuar. Este estudiante de Física lo tiene claro: “sigo estando disconforme con la situación porque me parece muy elitista y siento que atenta con el derecho a la educación de las personas”.

Ante la decisión de la virtualización forzada de las clases, antidemocrática y elitista, hemos venido sosteniendo la necesidad de suspender el semestre, pues deja a muchos estudiantes fuera de la universidad, manteniendo el pago de salarios y becas, girando todos los recursos materiales, intelectuales y técnicos en función de atender la pandemia generada por el coronavirus.

Pero además es necesario que las asociaciones estudiantiles convoquen a la creación de Comités de Crisis, integrados por estudiantes, administrativos y docentes, y que allí se decida de qué manera va a llevarse adelante el semestre y cómo disponer los recursos de la universidad durante la crisis. Es decir por un lado que se suspenda el semestre en los términos que impone Rectoría -con el forzado giro hacia la virtualización- y que la amplia comunidad universitaria tome las decisiones y el destino de la Universidad en sus manos, resolviendo todo democráticamente, contra las imposiciones antidemocráticas y elitistas de la Rectoría.

Y por otro lado, que estos mismos Comités decidan la forma en que los diferentes recursos de la universidad pública pueden ser puestos en función de atender las necesidades de la mayoría de la población durante la pandemia. Las mascarillas y respiradores producidos por el TEC y la UCR dan cuenta de que no solo es posible, sino necesario.

Es necesario quitarse de encima el aparato burocrático donde una pequeña cúpula está tomando decisiones que afectan el futuro de todas y de todos, en el camino de una universidad donde todas las personas tomen decisiones (por voto universal, una persona un voto) y no solamente un ínfima minoría cuyos intereses están además directamente ligados al gobierno anti-trabajador de Carlos Alvarado y que han puesto a la Universidad bajo la sumisión del Banco Mundial a través de un préstamo por el cual se pagan 4 millones de dólares más impuestos todos los semestres.




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